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Lesiones vasculares: indentificación y tratamiento

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lesiones vasculares

Las lesiones vasculares aparecen por la alteración de los vasos sanguíneos y constituyen un verdadero problema estético. Estas lesiones afectan por igual a mujeres y hombres; algunas aparecen desde nuestro nacimiento, mientras que otras se desarrollan con el paso de los años y por diferentes causas (exposición al sol, cambios hormonales, embarazos…)

Los cambios de temperatura, los agentes meteorológicos, desajustes hormonales, la mala circulación de la sangre, la piel sensible o nuestro trabajo diario son factores que pueden desencadenar en la aparición de lesiones vasculares.

Existen diferentes tipos de lesiones que, sin constituir un problema de salud grave, pueden resultar molestas. Los puntos rubí, angiomas, arañas vasculares, couperosis…

En la Clínica Ferran Solà te ayudamos a identificar tus lesiones vasculares y te recomendamos el mejor tratamiento en cada caso.

Tipos de lesiones vasculares

  • CUPEROSIS Y ROSÁCEA

Los vasos capilares se dilatan produciendo un enrojecimiento de la piel. Esta patología aparece en personas que tienen la piel sensible y enrojecen fácilmente con los cambios de temperatura, emociones, o con el alcohol y algunos alimentos. Al repetirse esta coloración de forma reiterada, produce una lesión en los en los vasos capilares, dilatándolos y haciéndolos visibles. Estas lesiones pueden brotar en el cuello, el escote, la barbilla, pero sobre todo se localizan en la cara. Se trata de pequeñas venas varicosas en las mejillas o la nariz.

La práctica deportiva intensa, el calor o el frío excesivos, el uso de cosméticos agresivos, el estrés o los desajustes hormonales propios del embarazo también son desencadenantes de la couperosis. El tratamiento láser es la mejor alternativa para hacer desaparecer estas marcas.

Cuando la cuperosis viene acompañada con molestos granitos parecidos a los del acné se denomina rosácea y requiere tratamiento médico. Aunque no tiene cura definitiva, el láser contribuye notablemente a controlar los brotes y aliviar los síntomas. 

  • ANGIOMAS

La causa exacta de por qué se producen los angiomas no se conoce. Son diminutas malformaciones capilares que miden milímetros y afectan al tronco. Aunque no dejan de ser un simple problema estético, la demanda de un tratamiento para este tipo de lesiones va en aumento, ya que los pacientes las asocian al envejecimiento. 

No obstante, estas lesiones son muy comunes desde el mismo momento del nacimiento, seguramente por la poca madurez del sistema vascular en el bebé. La mayoría de los angiomas desaparecen sin tratamiento, aunque en ocasiones, puede darse que el angioma crezca. En esos casos, se debe consultar con un dermatólogo experimentado.

A esta tipología pertenecen diferentes lesiones como son: el beso del ángel, los angiomas tuberosos, los angiomas planos o los puntos de rubí. Sólo este último aparece en la edad adulta. Los dos primeros desaparecen por sí solos y el tercero puede tratarse con láser desde edades muy tempranas.

  • ARAÑAS VASCULARES

Los vasos capilares que se encuentran justo debajo de la piel se dilatan produciendo estas lesiones telangiectasias, arañas o varices. Suelen aparecer como con el paso de los años, pero algunos factores pueden acelerar el proceso.

La obesidad, el sedentarismo, los métodos anticonceptivos o las alteraciones hormonales son algunos de los detonantes que favorecen su aparición.

Dependiendo de su calibre y afectación, se valorará el tratamiento más adecuado.