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Plasma Rico en Factores de Crecimiento PRFC

plasma rico en factores de crecimiento

¡Revitaliza tu piel con el Plasma Rico en Factores de Crecimiento (PRFC)!

El plasma rico en factores de crecimiento (PRFC) puede ser tu aliado cuando tu piel ha perdido su tono y firmeza. Una sola sesión es suficiente para ver los resultados: piel hidratada, iluminada y resplandeciente.

Es un avanzado tratamiento que utiliza las propias proteínas y factores de crecimiento presentes en nuestro organismo para reparar el daño producido por el paso del tiempo o por las lesiones solares. 

En Medicina Estética existen muchos tratamientos que nos ayudan a combatir el paso el tiempo en nuestro rostro y cuerpo, pero el PRFC se caracteriza por el uso de nuestra propia sangre, por lo que no conlleva riesgos de alergias ni reacciones de incompatibilidad, lo que hace que sea un procedimiento seguro para el paciente.

EL PRFC favorece la regeneración celular consiguiendo una piel más tersa, firme con mejor textura, menos flaccidez y menos arrugas… pero no aporta volumen, por lo que en algunas ocasiones hay que combinarlo con otros tratamientos.

Aunque se suele aplicar en rostro, cuello y manos, también se obtienen buenos resultados en el cuero cabelludo para potenciar el crecimiento del cabello y para el tratamiento de manchas, acné (y sus secuelas), estrías y cicatrices…

Seguridad

En nuestro centro aplicamos la terapia de plasma rico en factores de crecimiento cumpliendo toda la normativa que exigen las autoridades sanitarias. Utilizamos un plasma rico en factores de crecimiento en conformidad con la directiva CE 93/42 / ECC tal y como exigen las autoridades sanitarias para este tipo de tratamientos, y cumpliendo todas las garantías de calidad, eficacia, trazabilidad, farmacovigilancia e información.

¿En qué consiste?

El médico extrae sangre de nuestro brazo de forma indolora (igual como cuando nos hacemos un análisis) y se centrifuga en el laboratorio para seleccionar la fracción plasmática con mayor concentración de factores de crecimiento plaquetario. Este suero rico en factores de crecimiento se inyecta en la zona a tratar otorgándole un rejuvenecimiento global.

Realizado por un profesional, es un procedimiento seguro  que no causa ninguna complicación para el paciente más allá de un ligero enrojecimiento que desaparece en pocas horas.

Es indoloro, por lo que se puede hacer vida completamente normal inmediatamente después del tratamiento.

Procedimiento

Primero se hace una historia clínica y un análisis completo de sangre, para descartar cualquier patología.

Obtenidos los resultados, podemos empezar el tratamiento a no ser que exista alguna contraindicación. Es muy sencillo: el médico anestesia la zona a tratar con una crema para extraer la sangre del brazo. Mientras la máquina centrifuga, la anestesia actúa y para cuando acaba la centrifugadora (unos 20 minutos) la piel está lista para recibir el tratamiento.

El médico aplica el plasma a través de una serie de pinchazos rápidos, que apenas se notan gracias a la anestesia. Pueden quedar marcar de pinchazos que desaparecen en unos días y también algún maratón, dependiendo de la sensibilidad de la piel de cada paciente; pero nos podemos maquillar y poner crema sin problemas.

Resultados

Sus efectos se observan a partir de las 2 semanas; son recomendables 3 sesiones iniciales espaciadas 1 mes entre una y otra y, posteriormente, uno o dos tratamientos de mantenimiento anuales dependiendo del tipo y calidad de la piel.

Para mejorar los resultados y la hidratación en las capas más profundas de la piel se pueden aplicar de forma simultánea algunos productos como redensificantes del colágeno, skin boosters y vitaminas.

¿Para quién está indicado?

Cuando observamos que la piel empieza a perder colágeno y capacidad de regeneración celular, podemos empezar con el PRFC de forma preventiva, en pieles más jóvenes, o de forma restitutiva en pieles más maduras.

En cuanto al número de sesiones, dependerán de cada paciente. Se suele hablar de forma genérica de 2-3 al año, pudiéndose repetir en caso necesario o incluso combinar con otros tratamientos (radiofrecuencia, mesoterapia, etc).

Se puede hacer en cualquier época del año, si bien tendremos que utilizar protección solar tras su aplicación (incluso en invierno).